domingo, 17 de noviembre de 2024

CRÓNICAS SERRATIANAS - La carta de Raquel

Corría el año 2002 y en esa época participaba en un programa de radio, en un espacio que me había cedido mi amigo Bernardo Veksler, dentro de su programa radial, para hablar sobre Joan Manuel Serrat y sus canciones. "El espacio de Serrat" se llamaba dicha intervención.

Con el fin de recabar la necesaria información que requería la preparación para esa participación radial, encontré en Internet, la que, hasta ese entonces era la página más completa sobre el Nano, que se llamaba JMSerrat, y la dirigía Paco Martín desde Barcelona. Hoy, ese sitio, es la página oficial de Joan Manuel Serrat y está administrada por su productora. Recorriendo dicha página, un día descubrí un maravilloso texto, una carta, que se llamaba "Querido amigo", y que había escrito en 1996 una mujer, Raquel Rehermann, desde Buenos Aires. Inmediatamente quise leer ese texto en mi programa, pero no quería hacerlo sin el consentimiento de su autora. Por tal motivo, me comuniqué con Paco Martín para preguntarle la forma de ponerme en contacto con Raquel, y Paco me compartió su dirección electrónica. De esa manera, le escribí a Raquel comentándole mi historia con la carta que ella había escrito y solicitando su permiso para poder leerla en la radio. Raquel puso sólo una condición, que grabara el programa y se lo enviara para poder escucharlo, cosa que posteriormente hice.

Después de esa anécdota, conocí a Raquel en el año 2003 en Buenos Aires, cuando Joan Manuel Serrat vino al Teatro Gran Rex a presentar su disco "Versos en la Boca", sobre el que escribí una crónica que está en este blog.

Con Raquel construimos una amistad que ha perdurado a lo largo de los años, a través de varios encuentros serratianos que hemos tenido con otras amigas y amigos con los que tenemos en común nuestra admiración por Serrat, y también compartiendo conciertos del Nano en distintas oportunidades.


Hoy deseo compartir en mi blog esa carta que Raquel Rehermann escribiera para Joan Manuel Serrat en el año 1996.

Espero puedan apreciar el valor afectivo que tiene la misma, ya que el sentimiento que allí se expresa, es el que tenemos varios y que, como decimos, Raquel pudo expresar y, usando sus propias palabras, pasar en limpio lo que muchos pensamos en borrador.

A continuación la carta de Raquel.

Querido Amigo: 

Fue un sábado "circular" del año 1969. Nos presentó Pipo Mancera, vos cantabas "Tu nombre me sabe a yerba", como para empezar a conocernos. ¡Cuánto carisma y cuánta juventud en bandolera para atraer por tres minutos la atención de una nena de 10 años!

Digo nos conocimos, porque a través de estos años tengo la seguridad de conocerte y la fuerte sospecha de que me conocés, y no solo eso, sino que tema a tema, tratás de agradarme. ¡Lográndolo!

En abril de 1974, llegué a Buenos Aires desde Montevideo, y al poco tiempo llegaste vos. Mi padre no podía pagar la entrada para que te viera y para consolarme me dijo: "el año próximo lo ves". Y... en vez de venir vos, vinieron esos señores con los que vos y yo tenemos "algo personal".

Como verás, la dictadura demoró nuestro encuentro, pero se produjo tiempo después, con vos diciendo: "... como decíamos ayer".

Has estado siempre.

Cuando mis padres no me dejaban llegar tarde, vos me hacía "pata" con "Poco antes de que den las diez", y presumo que pronto mi hija usará ese argumento.

Cuando supe que mi fecha probable de parto era el 30 de agosto, no tenía dudas de que era para mí "De parto", y me emocionaba escuchando: "... y en agosto de parto", pero, claro la muy independiente de mi hija decidió nacer en septiembre sólo para contrariarnos.

Cuando decidí no ponerle de nombre "Lucía", fue por temor a que lo mío con vos se ensuciara bajo el mote de fanatismo; creí que hacía bien, pero hoy ella que se llama Valeria me lo recrimina.

Cuando mi amiga Nelly salió de su operación de mamas, sin mamas y me dijo: "aún tengo la vida".

Cuando esa misma amiga, sabiendo que se moría, como cosa importante y nexo fuerte entre nosotras, me pidió que continuara con nuestro ritual: ir a verte vestidas de gala. Y te cuento... lo hago por ella, por vos y por mí. Aplaudo, disfruto y me emociono por partida doble.

Cuando mi hija, que hoy tiene 14 años de vida y de escuchar a Serrat, no duda en "usarte" en trabajos para el colegio. Te cuento que da gusto verla con sus compañeras debatiendo tus canciones sobre la tolerancia, la ecología, el agua, etc. Tus canciones las usan de carátulas. Las ayudás, te lo puedo asegurar.

Cuando llego a casa y la veo llorando y escuchando "Qué va a ser de ti", porque según ella tenés mucha razón. Es ahí donde siento un "clic" que me avisa que mientras yo trabajo, ella crece.

Cuando usa como bandera "A esos locos bajitos" al menor intento mío de decidir por ella.

Cuando tomé como un premio hacia los montevideanos que le pusieras música a poemas de Don Mario Benedetti.

Cuando los 27 de Diciembre brindamos por vos durante la cena.

Crecí con el legado de mis padres y con tus canciones como mojones, a los que podía y puedo recurrir cuando hay que sazonar la vida.

Supe sola que no hay que confundir valor y precio, que un manjar puede ser cualquier bocado, que todo infortunio esconde alguna ventaja, que todos llevamos un viejo encima, y que sin utopías la vida sólo sería un ensayo para la muerte.

Creo que no cometiste omisiones. Todo lo que importa en esta vida lo contaste cantando. Es por eso que me une a vos el respeto y la confianza, —cosa rara y para valorar en estos días de falta de ética globalizada—. Don Eduardo Galeano dice del Che Guevara, que era un hombre que decía lo que pensaba y hacía lo que decía. Yo, Raquel, lo hago extensivo a vos. Y... ¿sabés por qué?, porque tengo la seguridad de que por vos, no seré defraudada.

Bueno, el sol nos dice que llegó el final, sólo me queda agradecerte que sigas pasando en limpio y con música lo que yo pienso en borrador.

Hasta siempre.

Raquel Rehermann

Buenos Aires, 22-12-96

A continuación deseo compartir una de las canciones que Raquel recuerda en esta carta y que seguramente será del agrado de quienes lean este texto en mi blog.

Esos locos bajitos, en la Televisión Española


Les mando un fuerte abrazo.