domingo, 23 de junio de 2024

FESTEJANDO EL FRACASO

Esta nota la escribí en Facebook el 2 de julio de 2021, en ocasión de la votación en la Legislatura Provincial de Tierra del Fuego AeIAS de una ley prohibiendo la salmonicultura en nuestra Provincia.

Esa era mi postura en ese momento y la sigo sosteniendo.


FESTEJANDO EL FRACASO!!!


En estos días la Legislatura de Tierra del Fuego sancionó una ley por la cual se prohibe el cultivo y la producción de salmónidos en aguas jurisdiccionales de la provincia.

Esta decisión fue aprobada por unanimidad y festejada por todo el espectro político, por diversas ONG's ecologistas, que la promovieron, y por diversos medios de comunicación a nivel nacional y mundial, catalogando a esta medida como histórica.

Entiendo que la prohibición no es el camino para impedir el impacto ambiental negativo de esta actividad. 

La prohibición significa, ni más ni menos, la IMPOSIBILIDAD de parte de las fuerzas políticas, pero principalmente del gobierno de poder desarrollar este tipo de actividades, de regularla y controlarla de manera de impedir consecuencias negativas de su implementación. Es decir, la prohibición es el reconocimiento explícito del FRACASO, por anticipado, de parte del gobierno, en su capacidad de regulación y control de actividades que pueden, eventualmente, poner en juego nuestro patrimonio natural, como en este caso, las costas del Canal de Beagle.

Todos, o casi todos salieron a festejar. ¿Qué se festejó?  ¿Festejamos el fracaso?

Justo cuando nuestro país necesita imperiosamente de las exportaciones, nosotros nos pegamos un tiro en los pies, prohibiendo una actividad potencialmente exportadora y que puede proveer de importante cantidad de divisas a nuestras cuentas públicas y principalmente a nuestra provincia. 

¡¡Y NOSOTROS FESTEJAMOS!!!

Cualquier actividad que el hombre desarrolla siempre tiene sus impactos ambientales, positivos y negativos. La tecnología, a lo largo de los años, ha tenido infinidad de logros para minimizar los impactos negativos de las actividades humanas. 

Me niego a aceptar que no haya ninguna manera de poder controlar el cultivo y la producción de salmónidos en nuestras costas oceánicas. Hacerlo, sería aceptar el fracaso de la ciencia y de la tecnología para encontrar normas que permitan regular la actividad.

Países como Noruega, Chile, Nueva Zelanda, Australia, Escocia, Canadá, entre otros, son productores y exportadores de salmón, y siguen incrementando sus exportaciones de este producto. 

NI SE LES OCURRIRÍA PROHIBIR SU PRODUCCIÓN. Seguramente deben tener regulaciones y controles muy estrictos para poder llevar a cabo esta actividad, y también habrán tenido algunos problemas y los habrán solucionado.

Esos países, ¿son todos "tontos" y nosotros los únicos "vivos" que estamos a la vanguardia?

Si esto vale como ejemplo, colocaría el siguiente: a nadie se le ocurriría prohibir la producción de petroleo, porque un buque petrolero tuvo un derrame en el mar. Se busca solucionar el derrame y que no ocurra nunca más.

ESTE DEBE SER EL CAMINO, BUSCAR LAS SOLUCIONES, PERO NO PROHIBIR LA ACTIVIDAD.

Chile exporta anualmente unos 5000 millones de dólares por la producción de salmón, que es una proporción muy importante del total de sus exportaciones. Para ponerlo en contexto, las exportaciones totales de nuestro país en el mes de mayo de este año fueron de 6764 millones de dólares. Es decir, la exportación de salmón de Chile representa un poco menos de lo que nosotros exportamos en un mes. ESA ES LA IMPORTANCIA DE ESTA ACTIVIDAD. Y esa es la potencialidad que podría llegar a tener en nuestro país y en nuestra provincia. Negarnos a esa posibilidad es apostar a nuestro absoluto fracaso.

La decisión de la Legislatura y de todos los legisladores que allí nos representan es una de las peores decisiones en la historia de nuestra provincia y seguramente nos arrepentiremos en el futuro.

Espero que nuestro gobernador, muestre un poco de lucidez y vete esa ley aprobada por la Legislatura.

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