sábado, 22 de junio de 2024

Serrat Sinfónico en el Teatro Colón


Este texto, con la crónica del concierto SERRAT SINFÓNICO en el Teatro Colón de Buenos Aires, la publiqué en el mes de marzo de 2004. La comparto nuevamente en este renacimiento de mi blog.

Que la disfruten, ya que allí expreso lo que en ese momento sentí.


Concierto en el Teatro Colón - Buenos Aires (Argentina)

3 de Marzo de 2004

AL COLÓN, AL COLÓN


Al Colón, al Colón...........!. Joan Manuel suele contar que cuando escuchó este grito del público en ocasión de una actuación de don Osvaldo Pugliese, comprendió la significación que tenía para los argentinos un concierto en ese coliseo mayor de nuestro país. Creo que la actuación del Nano en el teatro Colón constituyó un gran triunfo tanto artístico como profesional. Por lo tanto, y como se darán cuenta, este comentario carece por completo de objetividad, ya que está contado desde el sentimiento que despierta Serrat en cada una de sus actuaciones. 

¿Cómo explicar lo inexplicable? Lo que aconteció anoche en su actuación en el Colón, refleja ese grado de irracionalidad que caracteriza el amor correspondido entre el Nano y su público argentino, y esto se puede explicar solamente por la porfiada coherencia que ha tenido Serrat a lo largo de toda su trayectoria, y el sentimiento que ha despertado en todos nosotros a lo largo de los años. 

El concierto comenzó a las 21 horas con el ingreso de los músicos a un escenario que tenía seis columnas y un fondo de estrellas que se irían pintando de diferentes colores en cada una de las canciones. Luego del ingreso del director de la orquesta, Juan José García Caffi, se fue acercando al escenario "el maestro" logrando el aplauso ensordecedor del público que colmaba todos los lugares del Colón. Cómo explicar la emoción de semejante encuentro. Ese aplauso duró varios minutos y sirvió para comprender los quilates que tendría el concierto que estaba por comenzar. 

Y arrancó con una maravillosa versión de “La Paloma”, a la que siguieron todas las canciones del Serrat Sinfónico, “Canción de madrugada”, “Mi niñez”, etc. Con “De cartón piedra” llegamos al intervalo luego de una hora de innumerables emociones. 

Después de unos 10 minutos comenzó la segunda parte con “Mediterráneo”, a la que siguieron entre otras, “Barquito de papel”, “Es caprichoso el azar”. También interpretó, acompañado por el piano de Miralles dos hermosas versiones de “Balada de Otoño” y una remozada “Disculpe el señor”. Creo que en esta parte se destacó claramente la versión de “El carrusel del Furo”, que desde mi punto de vista es la mejor canción del Sinfónico. También se vivieron algunos momentos de diálogo con el público y un sutil pedido de Joan Manuel para que los oyentes "retrasaran" sus aplausos a la espera de la finalización completa de cada canción para que podamos apreciar los excelentes arreglos musicales de la orquesta. Por supuesto que el público "obedeció" inmediatamente. 

Y llegó el final con “Cantares”, y el fervor de todos los presentes que no podíamos comprender que el espectáculo había llegado a su fin. Pero no todo estaba terminado, ya que lo que vino fue, desde mi punto de vista uno de los mejores momentos, con la interpretación de “Palabras de amor”, que me parece que es la mejor canción de toda su trayectoria. Fue tal la emoción de todos nosotros que el Teatro estalló en un aplauso que será difícil de olvidar para el Nano. Y por supuesto siguieron los bises, ya que el público se resistía a la idea de abandonar el Colón sin otra canción de Serrat. Es así que vino “La Saeta” y por último, acompañado al piano por Ricardo Miralles y García Caffi, a cuatro manos, culminó con una hermosa versión de “No hago otra cosa que pensar en ti”. Luego varias salidas a escena para saludar al público que no dejaba el salón, hasta que cayeron las luces del escenario. Y todo terminó. 

Pero quedó la emoción de los momentos vividos, que será muy difícil que vuelvan a repetirse, ya que todos tenemos la sensación de que esta actuación en el Colón será única. 

En la salida, uno podía observar los rostros de felicidad de toda la gente que había presenciado la actuación. 

Creo que después de todo esto que pasó, se puede encontrar una explicación al grito de "Al Colón, al Colón...." y de todo lo que significa para los argentinos.

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