viernes, 28 de junio de 2024

SÓLO CON SERRAT

Esta es la crónica que escribí del concierto 100x100 SERRAT del 19 de noviembre de 2005 en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, para la página Web de Joan Manuel Serrat, JMserrat.com.

Ahora la comparto con ustedes.

Crónica del concierto del 19 de noviembre de 2005 en el Gran Rex de Buenos Aires

Solo con Serrat

Aunque han pasado varios días desde que presencié el concierto 100x100 en el Gran Rex todavía tengo esa maravillosa sensación del final del mismo. Por lo tanto, está crónica, que no es objetiva ni pretende incursionar en aspectos técnicos de la actuación del Nano, tendrá ese calor del concierto recién terminado.

La impresión que tuve desde que ingresé al teatro, hermoso por cierto, es que iba a presenciar un recital, en donde Serrat actuaría solo para mí, por que la intimidad del escenario, con luces azules y con humos, así lo hacía prever. Por eso el título de este comentario, “Solo con Serrat”.

El ingreso del artista fue apoteótico, con el público saludando de pié y el Nano, de jean y camisa blanca, muy emocionado. Tomó su guitarra y atacó con “Menos tu vientre”. Esa sensación de intimidad que tuve al principio se hizo más patente. Luego vino el ingreso de Ricardo Miralles para acompañar en el piano “Mediterráneo”, y todas las canciones que siguieron: “Señora”, “Tu nombre me sabe a hierba”, "Romance de Curro El Palmo”, “La canço del lladre”, “Cantares”, “Por dignidad” y todos los clásicos que conocemos y que ya se han comentado en otras crónicas de sus conciertos. A medida que avanzaba el espectáculo, la emoción iba in crescendo y con el público enfervorizado, pero muy respetuoso de cada uno de los silencios, los comentarios y las actitudes del artista.

La actuación tuvo varios momentos brillantes, como por ejemplo, cuando cantó “Esos locos bajitos” en donde la emoción me embargó totalmente. ¿Será por que ya tengo mis hijos lejos de casa o por mis casi 52 que me vuelven más emotivo?.

Otros momentos hermosos y además, plagados de humor, se dieron en varios de los comentarios que hizo a lo largo de su actuación. Por ejemplo cuando habló, copa de champaña por medio, sobre los motivos por los cuales volvió a cantar “Señora”, y recordó su paso como espectador de “La Boheme” y las condiciones físicas de su protagonista, o de los “señores” que rondan por su casa en busca de sus hijas…, perdón, de su jamón. También cuando habló de los piratas o de los ladrones del siglo 19, comparándolos con muchos de los “piratas” y “ladrones” actuales, sobre todo en la política y en la cosa pública. Fueron algunos de los momentos más hermosos de su actuación, junto con el recuerdo de sus encuentros y desencuentros con Miralles.

El pequeño intervalo permitió el lucimiento de Ricardo Miralles con “Sinceramente tuyo” y el fragmento de “Vagabundear”, en donde hizo alarde de toda su técnica y sensibilidad al frente del piano. Todo un lujo.

La segunda parte de la actuación permitió el recorrido por casi todo su repertorio, “Te guste o no”, “Disculpe el señor”, “Fiesta”, y varias más, en donde todos los espectadores seguíamos el fluir de sus canciones. La emoción y la sensación de intimidad se hacían más evidentes. Y así fuimos llegando al final.

Pero no todo estaba dicho, ya que los bises comenzaron con una grata y emotiva sorpresa, al recordar y homenajear al maestro Atahualpa Yupanqui con su, hasta ahora, inédita y desconocida para casi todos nosotros, “El vendedor de yuyos” (Poleo, carqueja, flor de romerillo, yuyos milagreros, yerbas pa’olvidar), todo un hallazgo que los argentinos agradecemos profundamente. Y siguieron..., no se cuantos bises, para terminar con “Aquellas pequeñas cosas” y la genial “La saeta”. “El sol nos dice que llegó el final” y los aplausos interminables del público agradeciendo su actuación así lo hacen saber. La sensación de agradecimiento es infinita.

Creo que el Nano cantó para todos y cada uno de los espectadores, pero lo hizo en forma personal, íntima, desparramando esa magia que lo acompaña y que cada uno de nosotros percibe en todas sus presentaciones.

Solamente quiero agradecer que esté con nosotros, que nos cante y nos emocione con sus canciones y su trova, y, al decir de Raquel, “por pasar en limpio lo que nosotros pensamos en borrador”.

Creo que en esta crónica he expresado los que yo sentí, y que estoy seguro, varios compatriotas también sintieron con la actuación del querido Nano, este señor que a través de los años, se empeña en no defraudarnos.

Gracias, Joan Manuel. Gracias, troesma.

 

Agustín Borthiry

Desde Río Grande - Tierra del Fuego

Noviembre 2005



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